Regulaciones

Crowdfunding en Argentina: impacto y desafíos a un año de la implementación de la ley

Entrevista a Alejandro Cosentino, vicepresidente de la Cámara Argentina FIntech

crowdfunding
Reporte Fintech dialogó con Alejandro Cosentino, vicepresidente de la Cámara Argentina Fintech sobre la actualidad del sector que involucra a las plataformas de financiamiento colectivo

En abril de 2018, la Comisión Nacional de Valores (CNV) reglamentó el sistema de financiamiento colectivo, conocido como crowdfunding. A un año de la implementación de dicha ley, Reporte Fintech dialogó con Alejandro Cosentino sobre el impacto que tuvo la normativa y los desafíos que deberá afrontar el sector que según el mapa fintech argentino, representa el 6% del ecosistema. 

El sistema de financiamiento colectivo “Crowdfunding” representa el 6% del sector (Mapa Fintech Argentino)

Características del crowdfunding y alcances de la ley

Cosentino, vicepresidente de la Cámara Argentina Fintech y CEO de Afluenta hizo referencia al crowdfunding como concepto general y todo lo que engloba. Es un concepto bastante amplio, entendiéndose como financiamiento colectivo cuando alguien está buscando recursos financieros de alguna manera. O para capitalizarlos en la empresa que quiere financiar, o porque alguien quiere un préstamo para desarrollar alguna actividad de consumo, o el del mercado inmobiliario”, aclaró el referente de la Cámara. Asimismo, aclaró que -de los cinco tipos de crowdfunding que existen (capital, deuda, recompensa, donación e inmobiliario)- “la reglamentación de la CNV solo tiene alcance en el de crowdfunding de capital”.
El equity crowdfunding o de capital se conoce como una forma de financiación alternativa para empresas, la cual viene ganando terreno en los últimos años. A diferencia del crowdfunding tradicional, en el equity crowdfunding se obtiene una participación en el capital de la empresa con un retorno a través de beneficios, rentas, acciones o participaciones de la firma. 

La reglamentación que promovió la CNV está orientada específicamente a las plataformas de financiamiento colectivo de capitales. En cuanto a la posibilidad de que la ley tenga mayor alcance, Cosentino recalcó que “el artículo 207 de la ley le da a la CNV la autoridad de poder regular en el futuro a otro tipo de plataformas de financiamiento colectivo”.  

De los cinco tipos de crowdfunding que existen (capital, deuda, recompensa, donación e inmobiliario) la reglamentación de la CNV solo tiene alcance en el crowdfunding de capital.

Regulación: un impulso para el despegue

Cosentino reconoció que desde el sector ven con buenos ojos la existencia de regulación: “Es una muy buena ley, que se logró gracias al trabajo conjunto de la CNV, la Secretaría de Emprendedores y Pymes del Ministerio de Producción, la Cámara que se sumó después, y que se sometió a consulta pública”.
“Los marcos regulatorios dan seguridad acerca de la actividad que quiera desarrollar la empresa. Ahora hay que dejar que el mercado empiece a operar. No es algo que vaya a surgir de la noche a la mañana, hay que empezar a generar confianza entre los emprendedores y los inversores”, consideró.

“Los marcos regulatorios dan seguridad acerca de la actividad que quiera desarrollar la empresa. Ahora hay que dejar que el mercado empiece a operar”. 

Crowdfunding: panorama de Latinoamérica

Según la experiencia de Cosentino como CEO de Afluenta, empresa especializada en crowdfunding de deuda que opera también en Perú y México, algunos mercados de la región están más desarrollados en materia regulatoria y a otros aún les queda un camino amplio para recorrer. “Sería buenísimo que todos los mercados latinoamericanos tengan una regulación, como en el caso de Argentina y México”, comentó.
En México ya hay una ley fintech que tomó distintas verticales: pagos, préstamos, criptomonedas y bancos de pruebas regulatorios (sandbox). En el caso de Perú, el financiamiento colectivo no está regulado, pero hay un borrador de ley que está en marcha. En Brasil, lo que es el equity crowdfunding también ya está regulado, y todo lo que es el financiamiento entre personas también está regulado. Y, en lo que respecta a Colombia, está regulado el financiamiento colectivo para pymes, utilizando los medios de valores negociables en la bolsa de valores.

“El crowdfunding -al menos de deuda- ya existe en 75 países que ya cuentan con más de 5.000 compañías. Es muy interesante como alternativa de negocio y como alternativa de financiamiento a la vez”, sostuvo.

 

Probolsa, la primera plataforma reglamentada

En noviembre de 2018, la CNV reconoció a Probolsa PFC como la primera plataforma de financiamiento colectivo que se ajusta y funciona de acuerdo a la normativa vigente. La fintech, que tiene a la Bolsa de Comercio de La Plata como socio fundador y principal accionista, tiene como objetivo financiar empresas que cuenten con buenos modelos de negocios y que busquen fondos para llevar adelante proyectos.
En tal sentido, Probolsa PFC funciona como nexo entre inversores y emprendedores, ofreciendo rentabilidad a los primeros, y una opción alternativa de financiamiento para estos últimos.
En pos de garantizar la seguridad de los inversores y generar confianza entre las partes, la plataforma analiza con detalle cada emprendimiento que se postula, poniendo a disposición de quienes aportarán el capital toda la información vinculada a los proyectos.

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